La deducción estatal del IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética permite desgravar entre el 20 % y el 60 % del coste de sustituir la caldera por aerotermia, con bases máximas de entre 5.000 € y 15.000 €, si acreditas la mejora con dos certificados energéticos —antes y después de la obra— y pagas sin efectivo.
Este artículo está escrito para quien acaba de cambiar o está a punto de cambiar su caldera de gas o gasóleo por una aerotermia y quiere saber si puede recuperar parte del gasto en la declaración de la renta. No somos asesoría fiscal: explicamos cómo ha funcionado este tipo de deducción en los últimos ejercicios y qué pasos sigue la mayoría de los propietarios, pero la palabra final siempre la tiene la Agencia Tributaria del año en que declaras, porque estas deducciones se aprueban y se prorrogan campaña a campaña.
Antes de seguir leyendo, un aviso honesto: este contenido explica el mecanismo general de la deducción tal como ha operado en ejercicios anteriores (tramos del 20 %, 40 % y 60 % según el tipo de mejora energética). No podemos garantizarte que siga vigente exactamente igual en el ejercicio en el que vas a declarar, ni que los porcentajes, las bases máximas o los plazos sean idénticos. Verifica la vigencia y los porcentajes exactos de esta deducción para el ejercicio en curso en la Agencia Tributaria o con tu asesor fiscal, ya que estas ayudas se aprueban año a año.
De dónde viene esta deducción y por qué no es «para siempre»
La deducción por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda se creó mediante un real decreto-ley que estableció tres tramos distintos según el tipo de mejora conseguida, cada uno con su propio porcentaje de deducción y su propia base máxima anual. La idea de fondo es sencilla: cuanto más reduces el consumo energético de tu vivienda, mayor es el porcentaje que puedes desgravarte.
Lo que complica las cosas es que este tipo de deducción, a diferencia de otras más estables del IRPF, ha necesitado prórrogas sucesivas —normalmente ligadas a la ley de presupuestos generales del Estado o a decretos específicos— para seguir aplicándose ejercicio tras ejercicio. Eso significa que un año puede estar vigente con unas condiciones y al siguiente haberse modificado el plazo, el porcentaje o incluso haber desaparecido.
Por eso este artículo se centra en explicarte el mecanismo —cómo se estructura, qué exige cada tramo, qué documentos necesitas— en lugar de darte por hecho un porcentaje o una fecha límite concreta que podrían haber cambiado quien lo lea dentro de unos meses.
Los tres tramos de la deducción, explicados
En los ejercicios en los que ha estado vigente, la deducción se ha estructurado en tres tramos independientes, que no son excluyentes entre sí pero que normalmente aplican a obras distintas dentro de la misma vivienda o del mismo edificio:
- Tramo del 20 %: obras que reducen la demanda de calefacción y refrigeración al menos un 7 %. Se acredita comparando el certificado de eficiencia energética anterior a la obra con uno posterior. Aplica sobre todo a mejoras de aislamiento (ventanas, fachada, cubierta), aunque una aerotermia bien dimensionada también puede contribuir si sustituye a un sistema mucho menos eficiente.
- Tramo del 40 %: obras que reducen el consumo de energía primaria no renovable al menos un 30 %, o que consiguen que la vivienda alcance clase energética A o B. Es el tramo en el que suele encajar la sustitución de una caldera de combustible fósil por una aerotermia, porque el paso de gas o gasóleo a electricidad —sobre todo si el equipo tiene buen rendimiento— reduce con facilidad ese consumo de energía primaria no renovable.
- Tramo del 60 %: obras de rehabilitación energética de todo el edificio, no de una vivienda individual, que consiguen la misma mejora exigida en el tramo del 40 % (bajar un 30 % el consumo de energía primaria no renovable o alcanzar clase A o B) pero a escala de edificio completo. Es el tramo típico de comunidades de propietarios que rehabilitan el bloque entero, con calefacción centralizada incluida.
Los tres tramos comparten una misma exigencia de fondo: la mejora se demuestra con certificados energéticos, no con la factura del instalador. Da igual lo eficiente que sea tu equipo sobre el papel; si no tienes el certificado de antes y el de después con la comparativa, Hacienda no tiene forma de comprobar el porcentaje de mejora.
Tabla resumen de los tres tramos
| Tramo | Qué exige | Deducción | Base máxima anual |
|---|---|---|---|
| Reducción de demanda de calefacción y refrigeración | Bajar al menos un 7 % la demanda, acreditado con certificado energético antes y después | 20 % | 5.000 € |
| Mejora del consumo de energía primaria no renovable | Bajar al menos un 30 %, o alcanzar clase energética A o B | 40 % | 7.500 € |
| Rehabilitación energética del edificio completo | Obras en todo el edificio que bajen un 30 % el consumo de energía primaria no renovable o alcancen clase A o B | 60 % | 5.000 € al año, hasta 15.000 € acumulados |
Las cifras de esta tabla reflejan cómo ha funcionado la deducción en ejercicios anteriores y son orientativas. Compruébalas en la sede electrónica de la Agencia Tributaria o con tu asesor antes de presentar la declaración.
Con qué tramo suele encajar la aerotermia
La mayoría de instalaciones de aerotermia que sustituyen una caldera de gas o gasóleo encajan, en la práctica, en el tramo del 40 %: al cambiar de un combustible fósil a electricidad con un equipo de rendimiento alto (recuerda, un COP de 3 a 5 según la temperatura exterior), el consumo de energía primaria no renovable de la vivienda baja con facilidad más del 30 %, y en muchos casos el certificado energético posterior sube directamente a clase A o B.
Dicho esto, esto no es automático ni igual en todas las casas. Depende del certificado energético concreto de tu vivienda: de cuánto consumía antes, de qué otras mejoras se hagan a la vez (aislamiento, ventanas), de la superficie y de la zona climática. Hay viviendas en las que la sustitución de la caldera, sin tocar nada más, solo consigue bajar la demanda de calefacción sin cambiar de fuente energética, lo que encajaría en el tramo del 20 % en lugar del 40 %. La única forma de saberlo con certeza es que el técnico certificador haga la comparativa real entre el certificado anterior y el posterior a tu obra.
Si además de la aerotermia mejoras el aislamiento de la vivienda —ventanas, cubierta, fachada—, es razonable que el técnico valore si te conviene más encuadrar toda la obra en el tramo del 40 % (más deducción, más exigencia) o dejar parte en el del 20 % si la mejora conjunta no llega al 30 % de energía primaria no renovable. Esa decisión no la tomas tú: la determina el certificado energético comparativo.
Requisitos generales para poder desgravar
Con independencia del tramo, hay una serie de requisitos que se han repetido en todos los ejercicios en los que esta deducción ha estado vigente:
- Certificado de eficiencia energética antes de la obra. Es el punto de partida: sin él, no hay forma de demostrar la mejora después. Debe emitirlo un técnico certificador habilitado.
- Certificado de eficiencia energética después de la obra. Se emite una vez terminada la instalación de la aerotermia (y de cualquier otra mejora que hayas hecho a la vez) y es el que demuestra, comparado con el anterior, en qué tramo encajas.
- Vivienda habitual o vivienda alquilada. La deducción se aplica sobre la vivienda habitual del contribuyente o sobre viviendas destinadas al alquiler. Las segundas residencias de uso esporádico quedan normalmente fuera, aunque conviene confirmarlo para el caso concreto.
- Pago por medios que dejen rastro. Transferencia bancaria, tarjeta, cheque nominativo o ingreso en cuenta. El pago en efectivo, aunque sea con recibo firmado por el instalador, no suele admitirse como justificante válido para esta deducción.
- Guardar todas las facturas. La factura del instalador debe estar desglosada (equipo, mano de obra, materiales) y a nombre del titular que aplica la deducción. Una factura genérica sin desglose es uno de los motivos más habituales de rechazo en una comprobación.
Estos requisitos generales son los que menos varían de un ejercicio a otro; lo que sí cambia con más frecuencia son los porcentajes, las bases máximas y los plazos concretos, así que aunque el listado anterior sea razonablemente estable, no des por hecho ningún importe sin comprobarlo primero.
Proceso paso a paso para aplicar la deducción
El orden importa, y el error más frecuente —pedir el certificado energético después de empezar la obra— invalida toda la deducción por mucho que la instalación esté perfecta. Este es el proceso habitual:
- Certificado energético antes de la obra. Contrata a un técnico certificador (arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero habilitado) para que emita el certificado de tu vivienda tal como está, con la caldera antigua todavía instalada. Este paso va siempre antes de firmar ningún presupuesto de obra.
- Presupuesto y ejecución de la obra, con factura desglosada. Pide presupuestos a varios instaladores, elige el que te convenza y exige que la factura final desglose equipo, materiales, mano de obra y, si aplica, la gestión de subvenciones. Paga siempre por un medio trazable.
- Certificado energético después de la obra. Una vez instalada y en funcionamiento la aerotermia, el mismo técnico (o cualquier técnico habilitado) emite el segundo certificado, que se compara con el primero para determinar el porcentaje de mejora conseguido y, con ello, el tramo que te corresponde.
- Declarar la deducción en la renta del ejercicio correspondiente. La deducción se aplica en la declaración del ejercicio en que se paga la obra, normalmente repartida si el gasto supera la base máxima de un solo año. Se cumplimenta en la casilla específica del modelo de la renta destinada a esta deducción.
- Guardar toda la documentación. Ambos certificados energéticos, la factura desglosada y el justificante del pago deben conservarse durante el plazo de prescripción fiscal, por si Hacienda solicita justificación de la deducción aplicada.
Si además de la aerotermia estás sustituyendo radiadores o mejorando el aislamiento, conviene coordinar los tiempos con el instalador para que la obra completa quede reflejada en un único certificado posterior; hacerlo por fases separadas complica la comparativa. Si tus radiadores actuales son antiguos y dudas si aguantan bien la temperatura de trabajo de una aerotermia, lo explicamos con detalle en aerotermia con radiadores antiguos.
Compatibilidad con otras ayudas
Una de las dudas más frecuentes es si esta deducción del IRPF se puede sumar a una subvención autonómica de rehabilitación energética o a un programa tipo Plan MOVES. La respuesta general, tal como ha funcionado en otros ejercicios, es que sí suelen ser compatibles entre sí, pero con un límite importante:
- Normalmente existe una regla de no acumulación por encima del 100 % del coste de la obra: la suma de la deducción fiscal más las subvenciones recibidas no puede superar lo que realmente pagaste.
- Cada convocatoria de subvención (autonómica, de fondos europeos o de programas tipo MOVES) tiene sus propias reglas de compatibilidad, que pueden exigir declarar las demás ayudas solicitadas o recibidas.
- La base de la deducción del IRPF se calcula, en general, sobre el importe efectivamente pagado por el contribuyente, de modo que si una parte del coste la cubre una subvención, esa parte subvencionada normalmente no forma parte de la base de la deducción.
Antes de dar por hecho que vas a combinar deducción fiscal y subvención sin problema, revisa las bases de la convocatoria autonómica concreta que solicites; ahí es donde suele figurar la letra pequeña sobre acumulación de ayudas. Mantenemos la lista de programas autonómicos vigentes, con sus plazos, en ayudas para aerotermia 2026 por comunidad autónoma.
Errores comunes que hacen perder la deducción
La mayoría de los rechazos o de las comprobaciones que acaban mal no son por mala fe, sino por desconocer el orden correcto de los pasos. Estos son los que vemos repetirse:
- No pedir el certificado energético antes de empezar la obra. Es, con diferencia, el error más caro: sin certificado previo no hay forma de acreditar la mejora, y la deducción se pierde entera aunque la instalación sea impecable. Si ya has empezado la obra sin certificado previo, consulta con un asesor fiscal si tu caso tiene alguna salida antes de dar la deducción por perdida.
- Pagar en efectivo, total o parcialmente, aunque sea con un recibo del instalador. El requisito de trazabilidad del pago se aplica de forma estricta.
- No guardar una factura desglosada. Una factura que solo indica «instalación de climatización — 11.000 €» sin separar equipo, materiales y mano de obra puede generar problemas si Hacienda pide justificación.
- Confundir el certificado energético con la etiqueta del equipo. La etiqueta energética de la aerotermia (A+++, A++…) informa del rendimiento del equipo, pero no sustituye al certificado de eficiencia energética de la vivienda, que es el documento que exige la deducción.
- Dar por hecho el porcentaje sin comprobarlo ese año. Asumir que «la aerotermia siempre da derecho al 40 %» sin mirar el certificado energético real de tu vivienda ni confirmar que la deducción sigue vigente en el ejercicio en que declaras.
Un ejemplo con números, para hacerte una idea
Tomemos el mismo caso que usamos en nuestra guía general de aerotermia: una vivienda que sustituye una caldera de gasóleo por una aerotermia con radiadores, con una instalación de 11.000 € completa. Si el certificado energético posterior confirma una reducción de más del 30 % en el consumo de energía primaria no renovable, esa obra encajaría en el tramo del 40 %.
| Concepto | Importe orientativo |
|---|---|
| Coste total de la instalación | 11.000 € |
| Base máxima del tramo del 40 % | 7.500 € |
| Deducción aplicable (40 % sobre la base máxima) | 3.000 € |
| Coste neto tras la deducción | 8.000 € |
Fíjate en un matiz importante: aunque el gasto total sea de 11.000 €, la deducción no se calcula sobre esa cifra completa, sino sobre la base máxima anual del tramo que corresponda; el exceso sobre esa base, en los ejercicios en que se ha permitido, se ha podido trasladar a la declaración del año siguiente hasta agotar el importe pagado. Esto es solo un ejemplo de cálculo con las cifras orientativas de esta guía; tu deducción real depende del tramo que certifique tu técnico y de los porcentajes vigentes ese año.
Si quieres ver rangos de precio reales según el tipo de vivienda y de equipo antes de pedir presupuestos, los desglosamos en cuánto cuesta instalar aerotermia en 2026.
Documentación que debes conservar
Si Hacienda te pide justificar la deducción —algo que puede ocurrir dentro del plazo de prescripción fiscal, no solo en el año en que declaras—, necesitarás poder presentar:
- El certificado de eficiencia energética anterior a la obra, con su fecha y su registro.
- El certificado de eficiencia energética posterior, con la comparativa de la mejora conseguida.
- La factura o facturas desglosadas del instalador, a tu nombre.
- El justificante bancario del pago (transferencia, cargo de tarjeta o cheque), coincidente con el importe de la factura.
- Si recibiste alguna subvención adicional, la resolución de concesión, para poder acreditar que no superas el límite de acumulación de ayudas.
Guardar esta documentación en una misma carpeta, en papel o digitalizada, desde el primer día evita el problema más frustrante: tener la deducción bien aplicada pero no poder demostrarlo tres años después porque la factura o el certificado se han perdido.
Antes de decidirte por un instalador, conviene comparar marcas y garantías; repasamos las principales en mejores marcas de aerotermia 2026. Y si tienes radiadores antiguos o dudas si te conviene combinar la aerotermia con la caldera de gas en lugar de sustituirla del todo, lo tratamos en aerotermia híbrida con caldera de gas.
Lo que conviene tener claro antes de contar con esta deducción
Esta deducción puede reducir de forma notable el coste neto de cambiar de caldera a aerotermia, pero no es un descuento automático ni garantizado: depende de un certificado energético concreto, de que la normativa siga vigente el año en que declaras y de que sigas el orden correcto de los pasos. Antes de incluirla en tus números para decidir si te compensa la instalación, ten en cuenta que:
- No debes basar la decisión de instalar la aerotermia únicamente en el ahorro fiscal esperado: calcula también el coste sin ayudas, por si al final no aplicas o no consigues el tramo que esperabas. Repasamos precios reales y cuándo compensa en qué es la aerotermia y cómo funciona.
- El tramo exacto (20 %, 40 % o 60 %) depende del certificado energético de tu vivienda concreta, no de lo que le haya tocado a un vecino o a un caso que hayas leído en un foro.
- Como con cualquier sistema, la aerotermia tiene también inconvenientes que conviene conocer antes de decidir, al margen de la deducción: los repasamos en desventajas de la aerotermia que debes conocer.
- Consulta siempre la normativa vigente del ejercicio en la sede electrónica de la Agencia Tributaria, o con un asesor fiscal, antes de tomar decisiones basadas en un porcentaje concreto.
Preguntas frecuentes
¿Esta deducción sigue vigente en 2026?
No podemos afirmarlo con seguridad desde este artículo: este tipo de deducción se ha ido prorrogando año a año por decretos y leyes de presupuestos, y su continuidad, sus porcentajes y sus plazos dependen de la normativa aprobada para cada ejercicio. Confírmalo en la Agencia Tributaria o con tu asesor fiscal antes de dar por hecho que puedes aplicarla.
¿Qué tramo me corresponde si cambio una caldera de gas por aerotermia?
En muchos casos, el tramo del 40 %, porque el cambio de combustible fósil a electricidad con un equipo eficiente suele reducir el consumo de energía primaria no renovable por encima del 30 %. Pero depende del certificado energético concreto de tu vivienda antes y después de la obra; solo ese documento lo confirma.
¿Puedo desgravar si la aerotermia es solo para agua caliente (ACS)?
Es menos habitual que alcance el umbral de mejora exigido, porque el consumo de ACS suele ser una parte menor del consumo energético total de la vivienda. El certificado energético posterior es el que determina si la mejora conseguida basta para algún tramo.
¿Qué pasa si no pido el certificado energético hasta después de empezar la obra?
Lo habitual es que se pierda la posibilidad de acreditar la mejora conseguida, porque no hay un punto de partida fiable con el que comparar. Es el error más citado por asesores fiscales en este tipo de deducciones: pide siempre el certificado antes de firmar ningún presupuesto.
¿Es compatible con las subvenciones autonómicas o con programas tipo Plan MOVES?
Suele serlo, pero con un límite de no acumulación por encima del 100 % del coste de la obra, y cada convocatoria tiene sus propias reglas de compatibilidad. Revisa las bases de la subvención concreta que solicites antes de dar por hecho que puedes sumar ambas ayudas sin restricciones.
¿Puedo pagar una parte en efectivo si el resto lo pago por transferencia?
No es recomendable: el requisito de medios de pago que dejen rastro suele aplicarse al importe total de la obra que quieres desgravar, no solo a una parte. Paga la totalidad por transferencia, tarjeta o cheque nominativo.
¿Puedo aplicar esta deducción si vivo de alquiler y no soy el propietario?
La deducción está pensada para el propietario de la vivienda habitual o de una vivienda destinada al alquiler, no para el inquilino que paga la obra. Si eres inquilino y quieres una aerotermia, lo habitual es acordarlo con el propietario, que sería quien podría aplicarse la deducción si cumple los requisitos.
¿Qué documentación me puede pedir Hacienda si revisan mi declaración?
Normalmente, ambos certificados energéticos (antes y después), la factura desglosada del instalador y el justificante bancario del pago. Consérvalos durante el plazo de prescripción fiscal, no solo hasta que presentes la declaración de ese año.
Artículo revisado por [nombre del asesor fiscal o gestor colaborador, titulación]. Deducciones y porcentajes sujetos a cambios normativos: verificado en septiembre de 2026, confirma la normativa vigente antes de actuar.