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Sí, muchos radiadores antiguos de hierro fundido o chapa valen para aerotermia, pero no todos: depende de si están sobredimensionados respecto a lo que necesita la habitación. Una aerotermia calienta el agua a 35 – 45 °C, mientras que una caldera de gasóleo o gas clásica la manda a 70 – 80 °C. Si el radiador es grande para el espacio, esa diferencia se compensa; si está justo de potencia, no y hay que cambiarlo o subir la temperatura del equipo.

Este es el motivo por el que más veces se frustra una instalación de aerotermia bien vendida: nadie comprobó los radiadores. El equipo funciona perfectamente, el instalador hizo bien su trabajo con la unidad exterior y el módulo hidráulico, y aun así la casa no coge temperatura un día de enero. El problema casi nunca está en la aerotermia; está en los emisores.

Aquí explicamos, con criterios prácticos y sin fórmulas de ingeniería, cómo saber si tus radiadores valen, qué hacer si no valen y cuánto cuesta resolverlo. Si todavía no tienes claro qué es la aerotermia y cómo funciona, empieza por la guía general.

Por qué la temperatura del agua lo cambia todo

Una caldera de gasóleo o de gas clásica no tiene ningún problema en calentar agua a 70 – 80 °C: quema combustible y punto, el rendimiento apenas cambia con la temperatura de salida. Por eso, durante décadas, los radiadores en España se dimensionaron para trabajar a esas temperaturas altas: con agua muy caliente, un radiador relativamente pequeño basta para calentar una habitación, porque la diferencia de temperatura entre el radiador y el aire de la sala es grande y el calor se transmite rápido.

La aerotermia funciona con la lógica contraria. Cuanto más baja es la temperatura del agua que tiene que producir, menos le cuesta al compresor comprimir el refrigerante y más rendimiento entrega por cada kWh de electricidad consumido. Es la relación que se mide con el SCOP, el rendimiento medio de toda la temporada de calefacción; lo explicamos con detalle en COP y SCOP en aerotermia.

Bajar la temperatura de impulsión de 55 °C a 40 °C puede mejorar el SCOP de forma notable; subir de 45 °C a 65 °C lo penaliza en la dirección contraria. Por eso el rango habitual de trabajo recomendado para aerotermia es 35 – 45 °C, el que usa el suelo radiante y los radiadores de baja temperatura. Un radiador antiguo diseñado para 70 – 80 °C, conectado a una aerotermia que solo manda agua a 40 °C, entrega mucha menor potencia de la que entregaba con la caldera vieja, porque la diferencia de temperatura con el aire de la habitación es mucho menor. Si ese radiador estaba muy ajustado de potencia, la habitación se queda fría. Si estaba sobrado, no pasa nada.

Cómo saber si tus radiadores antiguos valen

No hace falta ser instalador para hacer una primera estimación en casa. Estos son los tres criterios que de verdad deciden si un radiador antiguo vale a baja temperatura.

1. Potencia instalada frente a necesidades reales del local

Cada radiador tiene una potencia nominal a una temperatura de referencia (normalmente a un salto de 50 °C entre el agua y el aire, que corresponde más o menos a agua a 75 °C con la habitación a 20 °C). Esa potencia cae de forma no lineal cuando bajas la temperatura del agua: a grandes rasgos, un radiador que rinde 1.000 W a 75 °C puede rendir en torno a 400 – 500 W a 45 °C, según el modelo.

La pregunta clave no es «¿qué potencia tenía el radiador con la caldera vieja?», sino «¿qué potencia necesita realmente esa habitación?». En una casa con aislamiento normal, una habitación de 15 – 20 m² suele necesitar entre 800 y 1.400 W en un día frío, según la zona climática y la orientación. Si tu radiador, ya reducido a la temperatura de la aerotermia, sigue superando esa necesidad, vale. Si se queda corto, no.

2. El estado físico de la instalación

Un radiador de hierro fundido de 40 años con incrustaciones de cal y barros internos no transmite el calor igual que uno limpio, aunque tenga el mismo tamaño en el catálogo. Antes de decidir si un radiador «vale», conviene comprobar que el circuito está limpio (o desembarrar con un producto adecuado), que las válvulas abren y cierran bien, y que no hay aire acumulado que reduzca la superficie útil. A veces lo que parece un radiador insuficiente es, en realidad, un radiador sucio.

3. La regla del aislamiento: paradójicamente, cuanto peor aislada esté la casa, mejor

Aquí está el criterio que sorprende a la mayoría de propietarios. Si tu casa está mal aislada (ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico, sin doble acristalamiento, cubierta sin aislar), es muy probable que los radiadores que te instalaron hace 30 o 40 años estén sobredimensionados para las necesidades actuales, simplemente porque en aquella época se calculaban con márgenes generosos y sin criterios de eficiencia. Esos radiadores «de sobra» son justo los que mejor se adaptan a la baja temperatura de la aerotermia: aunque rindan menos vatios por cada grado, siguen teniendo margen suficiente.

Al contrario, si la casa tiene poca superficie de radiador por habitación, radiadores pequeños o techos muy altos con radiadores calculados muy ajustados, es la situación donde con más probabilidad no van a valer a 35 – 45 °C, y hay que intervenir.

Tabla: temperatura de impulsión según el tipo de emisor

Esta tabla resume, de forma orientativa, qué temperatura necesita cada tipo de emisor y qué impacto tiene sobre el rendimiento estacional (SCOP) cuando se conecta a una aerotermia.

Tipo de emisorTemperatura de impulsión necesariaSCOP aproximado con aerotermiaValoración
Suelo radiante30 – 40 °C3,8 – 4,5Excelente; la pareja natural de la aerotermia
Radiadores de baja temperatura (aluminio o chapa de gran superficie, diseñados para bomba de calor)40 – 50 °C3,3 – 3,8Muy bueno
Radiadores antiguos sobredimensionados (hierro fundido o chapa, casa poco aislada)45 – 55 °C3,0 – 3,5Bueno; valen sin cambiarlos
Radiadores antiguos ajustados de potencia65 – 80 °C en origen; forzados a 55 – 60 °C con aerotermia2,2 – 2,8Pobre; no llegan a confort en los días más fríos

La lectura de la tabla es sencilla: cuanto más se aleja tu instalación de los 35 – 45 °C ideales, más SCOP pierdes, pero el sistema sigue funcionando en los tres primeros casos. Solo el último escenario, radiadores justos de potencia forzando temperaturas altas, es donde de verdad hay un problema de confort, no solo de eficiencia. Si además la casa está mal aislada por completo, conviene revisar también si la aerotermia compensa antes de nada: lo tratamos en desventajas de la aerotermia.

Qué hacer si tus radiadores no valen a baja temperatura

Cuando el cálculo dice que uno o varios radiadores se quedan cortos, hay cuatro caminos y no son excluyentes entre sí. Lo habitual es combinar dos de ellos.

1. Sustituir por radiadores de baja temperatura

Existen radiadores diseñados específicamente para trabajar bien a 40 – 50 °C: tienen mucha más superficie de intercambio que un radiador de hierro fundido equivalente, a veces con lamas adicionales o un ventilador de apoyo silencioso que fuerza la circulación de aire. No hace falta cambiar toda la instalación; en la mayoría de los casos basta con sustituir los dos o tres radiadores que el cálculo señala como insuficientes, normalmente los de habitaciones grandes, con mucha fachada o mal orientadas al norte.

2. Añadir fan-coils en los puntos críticos

Un fan-coil es, en esencia, un pequeño radiador con un ventilador que fuerza el paso del aire por una batería de agua caliente (y fría en verano). A igualdad de tamaño entrega mucha más potencia que un radiador estático porque mueve el aire activamente, y trabaja bien con las mismas temperaturas bajas que pide la aerotermia. Es una opción habitual en salones grandes o en habitaciones donde no hay espacio de pared para un radiador mayor, y además da refrigeración en verano.

3. Combinar con suelo radiante en una reforma parcial

Si de todas formas vas a reformar la cocina, el baño o una planta baja, instalar suelo radiante solo en esa zona y dejar los radiadores donde no haya obra es una solución intermedia muy habitual.

4. Subir la temperatura de impulsión y asumir menos rendimiento

Cuando no se quiere o no se puede tocar ningún radiador, la aerotermia puede configurarse para trabajar a 55 – 60 °C. Los equipos actuales lo soportan sin problema técnico. Lo que cambia es el rendimiento: como término medio, forzar la temperatura a ese rango puede bajar el SCOP de la zona de 3,5 – 4 a algo así como 2,5 – 3.

2a de impulsión y asumir menos rendimiento

Cuando no se quiere o no se puede tocar ningún radiador, la aerotermia puede configurarse para trabajar a 55 – 60 °C en lugar de 35 – 45 °C. Los equipos actuales lo soportan sin problema técnico. Lo que cambia es el rendimiento: como término medio, forzar la temperatura a ese rango puede bajar el SCOP de la zona de 3,5 – 4 a algo así como 2,5 – 3, lo que se traduce en más consumo eléctrico del que tendrías con emisores adecuados, aunque casi siempre sigue siendo más barato que una caldera de gasóleo. Es una solución de compromiso razonable cuando la obra de cambiar radiadores no compensa a corto plazo, y es también la lógica detrás de los sistemas híbridos, que dejan la caldera de gas como apoyo en los días más fríos.

Cómo se calcula esto en la práctica: no basta con cambiar la caldera

El paso que se salta con más frecuencia, y el que más disgustos provoca después, es el cálculo de cargas térmicas de la vivienda seguido de una comprobación radiador por radiador. No es opcional si quieres saber de verdad si tu instalación va a funcionar bien.

Un instalador serio hace, como mínimo, esto antes de dar presupuesto:

  1. Calcula la carga térmica de cada estancia, es decir, cuántos vatios de calor necesita esa habitación en el día más frío del año, según su superficie, orientación, tipo de cerramiento, altura de techos y zona climática.
  2. Mide o estima la potencia de cada radiador existente a la temperatura de trabajo que va a usar la aerotermia (35 – 45 °C, no a 75 °C), consultando las tablas de corrección del fabricante o, si no se conoce la marca, tablas genéricas por tipo y tamaño de radiador.
  3. Compara ambos números radiador por radiador, no solo el total de la casa. Es habitual que la suma global cuadre pero que una habitación concreta se quede corta mientras otra tiene de sobra; el desequilibrio no se corrige subiendo la temperatura general del sistema, sino actuando sobre ese radiador en concreto.
  4. Decide, estancia por estancia, si el radiador existente vale, si hay que cambiarlo, añadir un fan-coil, o si conviene subir un poco la curva de calefacción de toda la instalación asumiendo la pérdida de rendimiento.

Este proceso se llama, en el sector, cálculo de cargas y balance de emisores, y debería formar parte de cualquier presupuesto de aerotermia que sustituya una caldera con radiadores existentes, igual que ocurre con el dimensionado general de la potencia del equipo, que tratamos en cuánto cuesta instalar aerotermia.

El error más común: «funciona con cualquier radiador»

Es la frase que más se repite en foros de propietarios que tuvieron un mal invierno después de cambiar a aerotermia, y también la que más suelen usar algunos instaladores para cerrar una venta rápido. Técnicamente es cierto que una aerotermia puede conectarse a cualquier radiador: el problema no es la compatibilidad física, sino el rendimiento y el confort resultante.

Lo que se ve con frecuencia en consultas de propietarios e instaladores es un patrón bastante repetido: el instalador visita la casa, mira la caldera vieja, calcula la potencia del equipo nuevo a partir de los m² totales con una regla general, y no entra a revisar radiador por radiador. El equipo se instala bien, el rendimiento de laboratorio es el prometido, pero la casa no calienta como debería en enero porque dos o tres radiadores concretos estaban muy ajustados y nadie lo detectó antes de firmar. La solución después de instalado sale más cara que si se hubiera previsto en el presupuesto inicial, porque hay que volver a intervenir en una instalación ya montada.

La forma de evitarlo, desde el lado del propietario, es simple: pedir explícitamente que el presupuesto incluya el cálculo de cargas y la revisión de emisores, por escrito, antes de firmar. Si el instalador responde que «no hace falta, funciona con cualquier radiador», es una señal de alarma, no una garantía tranquilizadora.

Cuánto cuesta cambiar radiadores si hace falta

El coste depende de cuántos radiadores haya que sustituir, no de si hay que cambiar toda la instalación, porque en la mayoría de los casos basta con actuar sobre los que el cálculo señala como insuficientes.

ActuaciónCoste orientativoQué incluye
Radiador de baja temperatura nuevo (unidad, aluminio o chapa de gran superficie)120 – 350 €Radiador, sin instalación
Sustitución de 2 – 4 radiadores puntuales800 – 2.200 €Radiadores, desmontaje del antiguo, montaje, purgado
Fan-coil de pared o de techo (unidad instalada)600 – 1.200 €Equipo, conexión hidráulica y eléctrica
Cambio completo de todos los radiadores de una vivienda media (8 – 12 unidades)3.500 – 7.000 €Radiadores, mano de obra, pequeñas adaptaciones de tubería

Estos rangos son orientativos y varían mucho según la marca del radiador, si hay que adaptar tramos de tubería (por ejemplo, si el radiador nuevo tiene una conexión distinta al antiguo) y la zona geográfica. En cualquier caso, casi siempre sale más barato resolver dos o tres radiadores concretos que sobredimensionar toda la instalación o resignarse a un peor rendimiento durante 15 – 20 años, que es la vida útil típica de un equipo de aerotermia. Conviene pedirlo desglosado dentro del presupuesto general de la instalación, igual que se pide desglosado el resto de partidas.

Si el cambio de radiadores forma parte de una reforma de eficiencia energética más amplia, puede entrar dentro de la base de cálculo de la deducción del IRPF, no solo el equipo de aerotermia en sí; lo explicamos en cómo desgravar la aerotermia en el IRPF.

Monobloc, bibloc y radiadores: ¿cambia algo?

La necesidad de revisar los radiadores es la misma tanto si eliges un equipo monobloc como uno bibloc; lo que cambia entre ambos formatos es dónde va el circuito de refrigerante y cómo se protege de heladas, no la temperatura a la que trabaja el circuito de calefacción de la casa. Si todavía no tienes claro qué formato conviene en tu caso, lo explicamos en monobloc o bibloc: qué elegir.

Sí influye, en cambio, la marca y gama del equipo a la hora de trabajar bien con temperaturas de impulsión algo más altas (55 – 60 °C) sin penalizar tanto el rendimiento: los equipos de gama alta suelen mantener mejor el COP en ese rango que los de gama de entrada. Antes de decidir si merece más la pena cambiar radiadores o forzar la temperatura, conviene comparar qué ofrece cada marca en ese punto concreto; lo tratamos en mejores marcas de aerotermia.

Resumen: cómo decidir en tu caso

En cualquiera de los cinco casos, el paso que no debería saltarse nunca es el cálculo previo. Es la diferencia entre una instalación que cumple lo que promete y otra que da problemas el primer invierno frío.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mis radiadores antiguos valen para aerotermia?

Comparando la potencia que entrega cada radiador a 35 – 45 °C (no a la temperatura de la caldera vieja) con la necesidad real de calor de esa habitación. Si la casa está mal aislada, es probable que los radiadores estén sobredimensionados y valgan sin cambios; si están muy ajustados de potencia, probablemente no.

¿Qué pasa si conecto la aerotermia a radiadores que necesitan 70 °C?

El equipo puede forzarse a esa temperatura, pero el rendimiento (SCOP) cae de forma notable, en torno a un tercio menos que trabajando a 40 °C. Sigue siendo más eficiente que una caldera de gasóleo en la mayoría de los casos, pero se pierde buena parte de la ventaja de la aerotermia.

¿Cuánto cuesta cambiar los radiadores si hace falta?

Sustituir dos o tres radiadores puntuales suele costar entre 800 y 2.200 € instalados; cambiar todos los de una vivienda media, entre 3.500 y 7.000 €. Son rangos orientativos que varían según marca y adaptaciones de tubería necesarias.

¿Es mejor cambiar todos los radiadores o solo algunos?

En la mayoría de los casos basta con cambiar los radiadores que el cálculo de cargas señale como insuficientes, normalmente dos o tres en toda la casa. Cambiar todos rara vez es necesario si el resto ya está sobredimensionado.

¿Los radiadores de hierro fundido antiguos son mejores o peores que los de chapa para aerotermia?

Ni mejores ni peores por el material: lo que importa es la superficie de intercambio y si están sobredimensionados. El hierro fundido suele ser más voluminoso y, por tanto, tener más superficie que un radiador de chapa equivalente en tamaño, lo que en muchos casos juega a su favor con temperaturas bajas.

¿Puedo combinar aerotermia con suelo radiante y radiadores en la misma casa?

Sí. Es habitual en reformas parciales: el sistema hidráulico puede alimentar circuitos a distinta temperatura mediante válvulas mezcladoras, con el suelo radiante a 35 °C y los radiadores que se mantienen a una temperatura algo más alta.

¿Qué es un fan-coil y cuándo compensa instalarlo en vez de cambiar radiadores?

Es un emisor con un pequeño ventilador que fuerza el paso de aire por una batería de agua, lo que le permite entregar más potencia que un radiador estático del mismo tamaño trabajando a baja temperatura. Compensa en estancias grandes o sin espacio de pared suficiente para un radiador mayor, y además da refrigeración en verano.

¿Cómo calcula el instalador si mis radiadores valen?

Haciendo un cálculo de cargas térmicas de cada estancia y comparándolo, radiador por radiador, con la potencia que entrega cada emisor existente a la temperatura de trabajo de la aerotermia. No basta con sumar los metros cuadrados totales de la vivienda.


Artículo revisado por [nombre del instalador o ingeniero colaborador, titulación]. Precios y ayudas actualizados en septiembre de 2026.

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